RESUMEN II JORNADAS SOBRE PATRIMONIO INDUSTRIAL · 6-7 DE ABRIL DE 2019 EN CASETAS





Programa de las II Jornadas sobre P.I. diseño de M. López Guimet, de la Asociación Métete en Harina.

La mañana del sábado 6 de abril Métete en Harina dedicó sus II Jornadas sobre Patrimonio Industrial a las harineras rehabilitadas. El objetivo era conocer de primera mano las experiencias de otras harineras recuperadas, para poder ir aprendiendo de sus aciertos y errores.


Presentación de los ponentes a cargo de Isabel Vaquero Garcés, miembro de la Asociación Métete en Harina. [A. Piedrafita]

Quisimos que las harineras fueran variadas, tanto en su tamaño como en su procedencia geográfica, en el medio de poblamiento, fase de rehabilitación, modelo de gestión y usos.


Carme Gilabert compartiendo la experiencia del Ecomuseu de Castellón de Ampurias. [A. Piedrafita]
La primera de las harineras de la mañana fue el Ecomuseu de Castellón de Ampurias, en la comarca catalana del Ampurdán. Carme Gilabert, su extraordinariamente cualificada directora, nos guió por la más veterana de todas las experiencias de la jornada.


El ecomuseu es una fábrica harinera adquirida por el ayuntamiento de Castelló, está dirigido por un equipo museístico y tiene una función cultural y educativa. La institución está plenamente asentada en el territorio y forma parte de las redes de museos de la turística comarca del Ampurdán y de la provincia de Gerona. La magnífica exposición de Carme no se olvidó de mostrar el retorno económico y social que supone el museo: en el último año ha tenido más de 12.000 visitantes, más de 6.000 usuarios de sus actividades y talleres y un retorno económico a los negocios de la localidad de 2,5 € por cada euro invertido por la administración. Es destacable la acción del museo en sus labores de conservación anual de todas las instalaciones fabriles, que se mantienen en perfecto estado de uso.


Carme y su equipo del ecomuseu defienden que la mejor manera de conservar el patrimonio industrial es mantenerlo vivo y activo. En este sentido, la farinera catalana tuvo una continuidad en su actividad productiva. Tras la compra por parte del ayuntamiento, la fábrica continuó produciendo y comercializando sus harinas hasta que tuvo que parar sus máquinas por ser una actividad económica de difícil justificación para una administración pública.


Manuel Melguizo nos trajo su experiencia desde la administración municipal para rehabilitar la harinera de Fuerte del Rey. [A.Piedrafita]
La segunda de las intervenciones nos la trajo Manuel Melguizo, alcalde de Fuerte del Rey, una pequeña localidad de la campiña jienense. Su harinera, una empresa familiar cerrada en 1974, permanecía dormida, pero íntegra. La adquisición municipal ha supuesto la rehabilitación tanto del sistema de producción como del edificio.


La centralidad de su ubicación en el casco de la localidad ha permitido reorganizar el espacio público urbano de Fuerte del Rey, peatonalizando espacios frente a esta antigua fábrica. El uso museístico de la antigua Electro-Harinera de Nuestra Señora del Rosario está todavía en ciernes, pero su impacto identitario para la comunidad es ya un éxito.


Jordi Morell, durante su ponencia sobre la Farinera del Clot.
Jordi Morell durante su ponencia centrada en la Farinera del Clot. [A. Piedrafita]

Nuestra tercera harinera fue la del Clot de Barcelona, de la mano de Jordi Morell, miembro del taller de historia del Clot-Camp del Arpa. Una gran harinera para una gran ciudad. Jordi nos descubrió la gigantesca concentración de grandes harineras existentes en las inmediaciones de la Plaza de las Glories de Barcelona a comienzos del XX y nos hizo una pormenorizada descripción de los usos de la farinera del Clot, un equipamiento ciudadano que surge de la presión vecinal y asociativa durante la transición y que se convierte en uno de los emblemas del barrio y de la ciudad.


La última harinera de la mañana fue una aragonesa, la de la Merced de Calatayud. El dejarla para el último lugar estaba vinculado a que también es la última en rehabilitarse, puesto que se está interviniendo actualmente en ella. Nos la presentaron Fernando Bayo y David Gimeno, del estudio de PAC17 arquitectos. Fernando y David mostraron una gran sensibilidad en el rediseño del proyecto tras descubrir elementos de las canalizaciones hidráulicas que estaban rellenados por escombros y que han recuperado y reintegrado en su diseño. La Merced está llamada a convertirse en un centro especializado en formación en fotónica y optometría, un equipamiento que sirva como acicate a la ciudad de Calatayud que palíe el proceso de desindustrialización en el que se encuentra.



Un clásico de nuestras Jornadas, el paseo a la Harinera, explicado por Pilar Biel.
Un clásico de nuestras Jornadas, el paseo a la Harinera explicado por Pilar Biel. [A. Piedrafita]
Para finalizar la intensa mañana nos trasladamos a la Harinera acompañados de Pilar Biel que nos explicó su historia e importancia, y aprovechamos para hacer conscientes a los asistentes de la urgencia de la intervención.


Carlos Marquina abre la tarde con una muestra sobre su colección de maquinaria industrial. [A. Piedrafita]
Tras la obligada pausa para una comida entre ponentes y organizadores, tuvimos la suerte de contar con Carlos Marquina, que nos acercó su experiencia vital como “cazador de tesoros”, algo que ha sabido reconvertir en un proyecto de futuro museo centrado en el contenido de un sistema productivo industrial: maquinaria, archivos, etc. Nos sorprendió su especial sensibilidad, desde la niñez, para saber apreciar esos objetos que “producían” otros objetos (esa sensibilidad deriva en el impulso de rescatarlos y guardarlos) y una alta capacidad para entender la maquinaria que lo hace capaz de desmontarla, limpiarla, repararla y volverla a montar hasta, en algunos casos, hacerlas funcionar. Papeleras e imprentas son “las niñas de sus ojos” junto a los archivos fotográficos y documentales que ha ido rescatando de diferentes fábricas que, según nos contó, son la verdadera memoria de lo industrial, porque reflejan el día a día de la rutina de procesos, materiales necesarios para la producción, horarios, personal y demás vicisitudes a las que se tenían que enfrentar los empresarios y trabajadores industriales. Su sueño, un museo donde cada objeto tenga su lugar y explicación y donde poder estudiar los archivos. Por ahora, ha comenzado el proyecto adquiriendo la Harinera de Azuara, que supone no solo cobijo a su colección sino ampliarla considerablemente gracias a que cuenta con la maquinaria original de la Harinera.


El fotógrafo Andrés Ferrer nos mostró sus colecciones centradas en paisajes industriales destruidos. [A. Piedrafita]

El segundo ponente de la tarde fue el fotógrafo Andrés Ferrer, del que nos interesaba especialmente su querencia por el patrimonio abandonado, convirtiendo en belleza y casi poesía espacios deteriorados y derruidos. No sin dolor nos fue mostrando diferentes relatos fotográficos a través de los cuales nos convertimos en testigos de la desaparición de patrimonio emblemático, como Canfranc o Averly. Esa fotografías son memoria de la maravilla perdida a través de abandono y destrucción, y es tal el poder de la imagen que al proyectarlas en la sala generó un sentimiento de desasosiego entre los asistentes. También impactó el proceso de derribo de la Nueva Harinera de Zaragoza, junto a la antigua Estación del Norte (en la actualidad centro cívico y comercial) que gracias a la sucesión de imágenes pudimos revivir. Los amasijos de hierro y el “cementerio” de tamices, mangas y madera en lo que quedó convertida la imponente fábrica nos proporcionó, una vez más, conciencia de lo perdido.

Eugenio Monesma durante su intervención que cierra la primera Jornada.
Eugenio Monesma durante su intervención que cierra la primera Jornada. [A. Piedrafita]
Para terminar la tarde, Eugenio Monesma con la energía que lo caracteriza, nos avanzó sus trabajos de investigación en una serie de obras hidráulicas en el entorno del río Guatizalema, embalsado a principios de los años 70. Asociadas al cauce de agua, estos vestigios nos recuerdan un tipo de industria que utilizaba el agua como fuerza motriz para diversas actividades como la molienda o la fabricación de pulpa para papel o incluso con el trabajado mecánico delcobre obtenido en minas cercanas. Una serie de pequeños hitos repartidos a lo largo del río y territorio que por su diversidad, tamaño y dispersión se han ido perdiendo pero que Eugenio reivindica como conjunto.



Una imagen de nuestro "Café Ilustrado" en el que hemos minimizado al máximo los residuos plásticos. Porque además de nuestro patrimonio abogamos por proteger nuestro medio ambiente. 

La jornada del domingo comenzó con una novedosa actividad que planeamos continuar en las siguientes ediciones. Se trata del “Café Ilustrado” y consiste en comenzar la mañana invitando a los asistentes a un desayuno informal con café/té y una estupenda bollería casetera mientras explicamos el proceso vital de la Harinera, desde su génesis hasta la actualidad.


Roberto Polo y Naira Gallardo fueron los encargados de presentar la línea de vida de nuestra Harinera.

La primera parte de la historia, hasta su destrucción y posterior abandono corrió a cargo de Roberto Polo, que vivió además en primera persona los esfuerzos desarrollados por el consistorio, a su cargo en ese momento, para conseguir la catalogación de la Harinera. La “línea de vida” posterior a 2006 y cuando la Asociación Métete en Harina retoma el interés y comienza en 2016 su actividad la explica la arquitecta Naira Gallardo, desgranando las actividades desarrolladas a lo largo de estos años combinando acciones administrativas con otras a nivel social, así como la creación de estas jornadas y la elaboración de un proyecto cultural y arquitectónico para la Harinera, ya de Casetas.


Carlos Abadías nos acerca al mundo del ferrocarril y al próximo museo que se ubicará en Casetas. [A.Piedrafita]
Tras este paseo virtual por la historia, abrimos con la intervención de Carlos Abadías, presidente de AZAFT, que nos presenta un recorrido por la trayectoria de la asociación en su cuarenta aniversario, desde sus inicios hasta el reciente éxito que esperan ver pronto materializado, la construcción del Museo del Ferrocarril que tendrá sede en Casetas y que sin duda supondrá un salto cuantitativo en la importancia cultural del barrio. Nos mostró imágenes de su espectacular colección, que sitúa a Aragón en el panorama nacional e internacional del patrimonio ferroviario. A destacar la apuesta de esta asociación por generar un museo vivo, un museo en el que los trenes permanezcan activos y puedan ser disfrutados en movimiento, no como esculturas, para lo que es necesario no solo un espacio ad hoc sino una gran masa de voluntarios que se formen en conocer estas máquinas, cómo funcionan, cómo hay que cuidarlas y mantenerlas para que pervivan y lleguen a muchas más generaciones.


Foto
"Foto de familia" entre organizadores y la mayoría de los ponentes.
Para terminar estos dos días intensos se prepara una mesa de intervenciones con los representantes políticos invitados en los que mostraron su conformidad y apoyo a la Harinera como equipamiento para el barrio de Casetas, sin especificar fechas y con diferencias sustanciales en cuanto al modelo de gestión. Un paso más para seguir nuestro camino para la adquisición de la Harinera y la formalización de este proyecto.



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